Los peirones son un elemento característico de buena parte de las poblaciones aragonesas,
testigos de antiguas tradiciones y devociones, situados en las entradas de la población o
inicio de caminos. En La Puebla de Albortón se conservan varios de ellos como el de San
Sebastián, el del Carmen, Santa Bárbara o el de Colache. En los últimos años han sido
recuperados y reconstruidos con piedra canteada. Propios de la tradición aragonesa, son
pilares con hornacina donde se veneraba una imagen sagrada. Durante siglos
sirvieron como lugares de oración, rogativas y bendición de campos, además de orientar a
viajeros y pastores, conservando la memoria espiritual y cultural del territorio.
Los peirones no solo evocan antiguas prácticas de rogativas y bendiciones de campos, sino
que constituyen hoy elementos identitarios que conectan historia, devoción y paisaje. .