Se ubican en la parte alta de la población, junto al parque municipal y recogían la escorrentía procedente de las lluvias y tormentas en la convergencia de dos barrancos. La Balsa Honda es la mayor de ellas (25 metros de diámetro y siete de profundidad) y la más antigua (tradicionalmente es considerada de origen musulmán). La Balsa Llana se alimenta también de un antiguo pozo y fue construida en el año 1984 para permitir abrevar al ganado.
En la memoria de los vecinos más mayores queda el recuerdo de cómo las lluvias de una tormenta intensa eran capaces de llenar la balsa a través de las escorrenteras y así como las dificultades para almacenar agua los años de sequía. El entorno de las balsas se recuperó en el año 2009 para mantener vivo el recuerdo de la importancia del agua en este territorio.